Este año Chile ha vivido – y sigue en desarrollo- un proceso socio-histórico muy importante, más aún dentro del contexto latinoamericano, que lo ha antecedido de amplios movimientos sociales especialmente durante la última década (ejemplos claros como la crisis del 2001 Argentina; la guerra del gas y del agua en Bolivia; las crisis políticas en Ecuador; todas con grandes movilizaciones, y las llegadas de gobiernos de izquierda en Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay, Brasil, Venezuela, Perú, y en algunos casos el desarrollo de asambleas constituyentes). En este escenario Chile parecía estar al margen de la región con una estabilidad política ejemplar y un supuesto éxito económico, pero con esta ola de movilizaciones del 2011 emergen los verdaderos matices de la sociedad chilena y el país ha vuelto a integrarse a los procesos sociales de la región, claro que cada uno con sus propias lógicas y contextos.
30 de septiembre de 2011
29 de septiembre de 2011
La bicicleta y el rol de los movimientos ciudadanos.
Este último tiempo hemos sido testigos en Chile de una revitalización de las manifestaciones ciudadanas, sin precedentes desde la vuelta de la democracia. Las manifestaciones convocadas por los estudiantes son las que sin duda más fuerza han desplegado, aunque también están los movimientos de rechazo al proyecto Hidroaysén, las demandas de los pueblos originarios, la comunidad homosexual, etc. Una de las cosas que más fuertemente ha llamado la atención de estos movimientos es el despliegue creativo para cautivar y mantener el interés de la ciudadanía y los medios de comunicación.
Thriller por la educación
28 de septiembre de 2011
Transantiago y el accidente de Tales de Mileto.
Iniciada su planificación durante el año 2002 bajo el gobierno de Ricardo Lagos y puesto en marcha el año 2007 durante el gobierno de Michelle Bachelet, el Transantiago contemplaba entre sus múltiples novedades y revoluciones una reforma completa de la malla de recorridos del transporte público. La elaboración de dicha malla por parte de una elite multidisciplinaria de profesionales y técnicos compuesto fundamentalmente por ingenieros, contempló a través de complejos modelos matemáticos, hacer tabula rasa de los recorridos existentes del transporte público y de los usos y costumbres de los usuarios, estableciendo en su reemplazo la división de la ciudad en 10 zonas según criterios geográficos en la que cada una seguiría una régimen distinto de funcionamiento, combinar el uso de recorridos locales con el uso de troncales y el metro, la eliminación de recorridos periféricos, la contabilización de una flota nueva de buses, la planificación y racionalización de las frecuencias de los buses según distintos horarios y demanda del servicio, la disminución de la cantidad de buses circulando en las calles con el fin de maximizar su uso a la vez que la eficiencia y eficacia del sistema de transporte público aumentado la velocidad de desplazamiento y corrigiendo los males endémicos del transporte en Santiago, esto es, el exceso de congestión, las carreras alocadas con su alta tasa de accidentes, el exceso de contaminación y la mala calidad general del servicio con vehículos viejos y en mal estado. A contrario de lo que muchos creen, el diseño de la malla de recorridos se hizo bajo los más estrictos principios de racionalidad.
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